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Desde que se anunció su creación el 29 de agosto de 2019, la “Segunda Marquetalia”, conformada por “Iván Márquez” y un conjunto de comandantes con representación de los diferentes bloques y columnas móviles de las desarmadas FARC, han estado en los titulares. La expansión de este grupo en los territorios que estaban bajo la influencia de esta guerrilla, la relación con el régimen de Maduro y su presencia en Venezuela, y más recientemente la presunta influencia de esta organización en el Paro Nacional, han abierto preguntas sobre su verdadera dimensión y capacidad.

Las posiciones frente a la existencia de "Segunda Marquetalia” han ido desde la subestimación —usando el rótulo de la “Narcotalia” y señalando intereses criminales y personales disfrazados de discurso político— hasta la conspiración, calificándola como un “plan maestro” en alianza con el gobierno venezolano para tomar el poder. Pero, ¿qué es realmente la “Segunda Marquetalia”?

En este informe, la FIP analiza el ADN de esta organización —sus orígenes, discursos y motivaciones—, así como su estructura, funcionamiento interno, despliegue territorial y capacidad armada. Además, aborda la relación de la “Segunda Marquetalia” con Venezuela y la respuesta del Estado colombiano a este grupo. Además, se plantea cuál puede ser el escenario futuro.

Si bien en el ADN de la “Segunda Marquetalia” se encuentran elementos claves para la conformación de un grupo insurgente de gran escala, la unificación de las agrupaciones reincidentes y rearmadas en un proyecto político y militar está aún lejano. La capacidad de supervivencia y expansión de esta organización dependerá de la relación con facciones armadas que han ganado en autonomía. Además, este grupo se deberá adaptar a las condiciones locales, las respuestas del Estado y lo cambios en Venezuela.

Para la FIP, el conflicto armado con las FARC terminó y Colombia enfrenta un nuevo ciclo de violencia en la transición que requiere de una respuesta renovada y menos ideologizada de la seguridad, con un mejor balance entre fortalecer el Estado y construir la paz, especialmente en el ámbito local. La crisis actual, en medio del Paro Nacional, podría ser una oportunidad para desactivar las condiciones que han estado en la base de la guerra o son caldo de cultivo para su prolongación. La "Segunda Marquetalia" no creó la actual crisis, pero sí se ha visto favorecida por la forma en que los implicados han dado respuesta.

El ADN de la “Segunda Marquetalia”

  • La división al interior de las FARC. La homogeneidad y unidad de las FARC quedó en entredicho en medio de los dilemas de acción colectiva de la negociación con el Gobierno y el incumplimiento de lo acordado en La Habana. La paz terminó debilitando la unidad que brindaba la guerra.
  • La falta de garantías de seguridad y la “traición al Acuerdo de Paz”. Esta organización justifica el regreso a las armas con lo que señala como el incumplimiento del Estado colombiano a lo pactado en La Habana.
  • La ideología y el anclaje discursivo a las FARC. La “Segunda Marquetalia” se define como una organización político-militar revolucionaria comunista que reivindica el discurso de las FARC. Se propone “instalar un gobierno de transición entre estamentos afines al proyecto guerrillero”.
  • Comandancia con experiencia en la guerra, liderazgo y conexiones. Esta organización cuenta con experimentados comandantes que tienen conocimiento estratégico, discurso político, diversidad regional, relaciones con actores locales, nichos de reclutamiento y experiencia en obtener y extraer recursos.
  • Refugio y conexiones en Venezuela. Se ha reportado la presencia de la “Segunda Marquetalia” en, por lo menos, cuatro estados venezolanos. Por su parte, el Ejército colombiano ha establecido que 20 líderes de esta organización se encuentran en ese país. Diferentes organizaciones han señalado que las fuerzas de seguridad venezolanas han tolerado a este grupos armado.
  • Los vínculos con economías ilegales. La conexión de la “Segunda Marquetalia” y de sus líderes con economías ilegales ha sido uno de los rasgos más destacados en la discusión pública, especialmente el narcotráfico y la minería ilegal.
Fuente: Elaboración propia - FIP

¿En qué punto se encuentra la Segunda Marquetalia y cuál es su verdadera dimensión?

La “Segunda Marquetalia” está aún lejos de tener las dimensiones y capacidades de las antiguas FARC. Si bien busca evocar a esta guerrilla, se asemeja más a una combinación ecléctica de facciones armadas que aspiran a tener mayores niveles de autonomía y que buscan respaldo económico o ganar sustento ideológico.

Esta organización está en una fase de formación y configuración, con algunas incursiones regionales aún incipientes. Si bien ha ido sumando agrupaciones locales y expandiendo así su influencia, su capacidad militar continúa siendo limitada, con algunas excepciones como el Frente Acacio Medina. En esta fase, la "Segunda Marquetalia" ha evadido la confrontación con el Estado y no ha incurrido en acciones de alto impacto.

Así mismo, ha sido prolífica en comunicados y muy activa en la generación de un discurso, pero ha tenido dificultades para integrar a grupos de disidentes y rearmados mientras que ha ido reclutando nuevos miembros. La pretensión de imponer una mando vertical se ha topado con estructuras que tienen poder territorial, independencia y acceso a fuentes de financiamiento.

Como proyecto, la “Segunda Marquetalia” ha encontrado resistencia en las estructuras lideradas por “Iván Mordisco” y “Gentil Duarte”, que tienen una importante influencia en el suroriente del país y al otro lado de la frontera. Los desacuerdos y disputas entre estas dos agrupaciones armadas están atravesados por los legados del conflicto armado, las diferencias y divisiones que se encontraban dentro de las FARC, y las motivaciones y posiciones individuales de sus comandantes. Por el momento, es difícil pensar que se vaya a consolidar un actor dominante que someta al otro o lo saque del juego.

¿Cuál puede ser el futuro de esta organización armada?

La retaguardia en Venezuela y sus conexiones allí han sido activos estratégicos para la “Segunda Marquetalia”. Sin embargo, esto podría estar cambiando en medio de la reconfiguración del conflicto armado y la influencia de los grupos colombianos al otro lado de la frontera. La presunta muerte de “Santrich”, uno de sus principales comandantes, y las disputas con otros grupos armados ilegales, podrían ser leídos como un momento de desestabilización temporal o como una ruptura que aumenta la vulnerabilidad de este grupo.

Las Fuerzas Militares colombianas han logrado golpear la estructura de mandos de la “Segunda Marquetalia”; no obstante, el hecho de que una parte importante de la comandancia se encuentre en Venezuela es un obstáculo para la Fuerza Pública, especialmente en un momento en el que no hay comunicación ni articulación con el vecino país. La estrategia de disminuir las agrupaciones armadas en Colombia fragmentándolas, las ha hecho más vulnerables a la influencia y cooptación de la “Segunda Marquetalia”.

Un punto central en el futuro de la “Segunda Marquetalia” es la capacidad que tenga para adaptar su estructura. Es poco probable que, en este momento, una organización armada centralizada y con una disciplina de mando vertical —parecida a las FARC— pueda articular o imponerse a las distintas agrupaciones locales.

Respecto al actual Paro Nacional, es un error interpretar este momento como producto de una gran conspiración de la cual también haría parte la “Segunda Marquetalia”, sobredimensionando su capacidad de influencia y gestión. Este grupo armado ilegal, como otros, ha buscado sacar ventaja de la crisis, pero no la ha creado. Decir que lo ha hecho es darle importancia y argumentos para alimentar su discurso político. Los discursos que pretenden revivir el fantasma de las FARC, antes que debilitar a esta organización y propiciar una respuesta contra esta agrupación armada, terminarán fortaleciéndola.

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