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Con el trabajo que ha venido realizando la FIP desde hace 5 años con la Policía, para fortalecer capacidades metodológicas, analíticas y tecnológicas y así incrementar la efectividad del servicio de vigilancia y el acercamiento a la comunidad, se hace evidente que hay que mejorar ciertos elementos estratégicos.

En 2012, la FIP evaluó el impacto de la implementación de la VCC en ocho ciudades y encontró una reducción general de los niveles delictivos, pero identificó debilidades en la capacidad del análisis delictivo reflejada en la escasez de planes o acciones dirigidas a la solución de problemas específicos del cuadrante.

“De nada sirve llenar las estadísticas con capturas, incautaciones o desmantelamientos si la delincuencia continúa controlando y manteniendo su poder en amplias zonas donde la ciudadanía no puede ejercer sus derechos. No se trata de convertir las zonas focalizadas en campos de batalla entre policías y delincuentes, sino que exista un control territorial del Estado en materia administrativa, judicial y policial que responda a la gravedad de la problemática y se oriente a proteger la ciudadanía”, asegura Patricia Bulla, coordinadora del Área de Seguridad y Política Criminal de la FIP (lea también ¿Es sostenible el Plan de Choque? )

Las debilidades en la capacidad del análisis delictivo refleja la escasez de planes o acciones dirigidas a la solución de problemas específicos del cuadrante.

Como estrategia para poner en marcha procesos que fortalezcan la articulación de las capacidades policiales en cada una de las metropolitanas, la FIP impulsó una metodología de trabajo que incluía la implementación de capacidades técnicas y analíticas para la identificación y diagnóstico de puntos críticos, además de una planeación como resultado del trabajo en equipo con responsabilidades específicas, coordinación y complementariedad, liderazgo, procesos claros, relaciones sólidas y comunicación. Este estudio se realizó en catorce ciudades colombianas.

El informe Puntos críticos de inseguridad: Un tratamiento diferente a los problemas persistentes, elaborado por la FIP, señala que, “con un trabajo articulado y teniendo en cuenta la capacidad operativa de cada unidad, se prioriza y define la intervención. Es importante que en el plan de trabajo de los puntos críticos se identifique las organizaciones criminales, de esta manera, se determinarán responsabilidades y se diseñarán acciones dirigidas a su desarticulación y judicialización”.

El informe de la FIP presenta el desarrollo del proceso de trabajo con la Policía, sus principales avances y los retos para que la estrategia de puntos críticos alcance su potencial.

Lograr avances y superar los retos de seguridad requiere que la estrategia alcance su potencial. Es importante realizar análisis holísticos que permitan anticipar los fenómenos criminales con intervenciones diferenciadas, como lo sustenta el documento de la FIP. “Atender los puntos críticos genera una oportunidad operativa y organizacional en la Policía. Por un lado, tiene altas probabilidades de incrementar su efectividad y por el otro, impulsa una cultura de trabajo en equipo y colaboración en torno a la obtención de resultados específicos. Los puntos críticos se convierten en objetivo común y brindan una oportunidad para establecer equipos de trabajo entre distintas especialidades de la Policía que contribuyan con el fortalecimiento del sentido de responsabilidad misional al interior de la institución”, señala el documento.

Atender los puntos críticos genera una oportunidad operativa y organizacional en la Policía.

La articulación con las alcaldías y reorientar los Consejos de Seguridad para identificar recursos y acciones específicas para la atención de puntos críticos resulta un elemento clave. Pero la acción de las distintas entidades responsables de la seguridad ciudadana requiere de información completa para la toma de decisiones que acompañen la estrategia y una relación equilibrada entre fuerza pública y autoridades locales donde estas últimas, ejerzan el liderazgo que la Constitución y la Ley les impone, sostiene la investigación.

Para la FIP, iniciativas como la de octubre de 2014, cuando el Gobierno Nacional lanzó el Plan de Choque para combatir puntos críticos y desarticular bandas criminales, en principio logran objetivos operativos, pero son temporales e insostenibles en el tiempo, ya que requieren capacidades adicionales en términos humanos y logísticos que no están disponibles de manera permanente. Sin embargo, decisiones como estas abren una oportunidad para que los puntos críticos identificados por la Policía cuenten con mayor presencia policial, y se gestione atención adecuada de las alcaldías y efectividad del aparato judicial.