El ciclo de movilización social del 2021 tuvo distintas reivindicaciones que se encontraron con una respuesta institucional confusa y tardía. La protesta se intensificó ante la respuesta violenta del Estado, el uso de violencia por parte de civiles y la baja capacidad del Gobierno Nacional para responder de manera asertiva a través del diálogo. Según la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, entre el 28 de abril y el 31 de julio se recibieron denuncias sobre 63 muertes y 60 casos de violencia sexual en las movilizaciones, siendo la mayoría de las víctimas civiles[1]. A un año del paro, aún no hay claridad sobre los hechos ocurridos en Cali, Bogotá e Ibagué, y las tensiones sociales siguen vigentes.

Paro Nacional de 2021 // Foto: Colprensa

A pesar de algunos esfuerzos por abrir espacios de conversación y diálogo entre los manifestantes y el Estado, sigue siendo evidente la desconfianza y baja legitimidad de las instituciones entre la ciudadanía. Aún estamos en un escenario en el que las movilizaciones pueden activarse, considerando, por ejemplo, que según la Gran Encuesta Nacional sobre jóvenes, en mayo de 2021 el 84% de los encuestados se sentían representados por el Paro Nacional.

Aún así, más de 400 jóvenes de 15 ciudades y 12 congresistas de diferentes partidos políticos se sentaron a conversar sobre los problemas del país. La iniciativa Los jóvenes tienen la palabra fue una aproximación a la generación de espacios de diálogo en medio de esta coyuntura y tuvo como resultado la elaboración colectiva de cinco proyectos de ley que actualmente han sido aprobados en primer debate en la Cámara de Representantes. Aquí presentamos algunos aprendizajes que dejó este proceso y que pueden ser clave ante nuevos escenarios de Paro Nacional.

¿Para qué conversar?

El escalamiento de las protestas estuvo relacionado con la respuesta poco asertiva del Gobierno Nacional, además de las denuncias de violencia policial. Según la base de datos de movilización social de la FIP, durante el 28 de abril y el 30 de junio de 2021 hubo un promedio de 6,2 movilizaciones diarias[2]. En lo local (ciudades como Cali y municipios como Florida), la apertura de espacios de negociación logró contener los bloqueos. En estas experiencias hay aprendizajes claves para el manejo de la protesta social.

Encuentro en Buenaventura entre jóvenes y congresistas (2021).

En los encuentros de Los jóvenes tienen la palabra, congresistas y líderes juveniles reconocieron la necesidad de superar estigmas y brechas para construir diálogos genuinos sobre temas complejos del país. Estos espacios no estuvieron exentos de tensiones, discusiones y reclamos, por lo que fueron también un canal de catarsis y superación de brechas de comunicación.

Emociones como la tristeza, la ira, el miedo y la frustración fueron protagonistas de estas conversaciones. Desde allí, los jóvenes insistían en que, más allá de una agenda política, había también una demanda de reconocimiento y de empatía frente a una generación que no ve claro su futuro. Un primer aprendizaje de los espacios de conversación de Los Jóvenes tiene la Palabra fue la importancia de reconocer y tramitar las emociones en el debate político, no eliminándolas, sino poniéndolas de presente como base para un diálogo genuino.

"Uno siente de primera mano el rompimiento de la confianza. Ante esa idea básica de que el Congreso puede ayudar a ser el que canaliza... el espacio de la democracia para dar los debates, se ríen un poco en la cara. Para ellos eso no significa ni la política ni el Congreso. Fue un espacio importante pero muy angustiante". Congresista

Otro desafío fue construir un canal de comunicación entre los jóvenes de estas regiones y los congresistas. Para esto, la negociación de reglas de escucha, la definición de los temas sobre los cuales se debía hablar de manera prioritaria y los pasos a seguir tras los escenarios de diálogo, fueron las bases para iniciar la conversación.

Un segundo aprendizaje de esta iniciativa fue la pertinencia de construir espacios de escucha que trasciendan la recolección de demandas y necesidades, y se centren también en construir cercanía y empatía entre la ciudadanía y las instituciones. Según la tercera medición de la Gran Encuesta Nacional sobre jóvenes, en mayo de 2021, la institución en la que los jóvenes menos confiaban era el Congreso (93% de los encuestados manifestaron no confiar), seguida de la Presidencia de Colombia y los partidos políticos[3].

El camino de reconstrucción de la legitimidad de las instituciones del Estado debe tener como base la posibilidad de que la ciudadanía puede acercarse a la labor de las entidades y hacer parte de estas en puntos clave de la toma de decisiones.

Finalmente, como tercer aprendizaje, identificamos que el reconocimiento de las emociones en el debate político y el desafío de sostener conversaciones a pesar de la desconfianza, debe construir un camino con un punto claro de llegada. Los procesos de diálogo y negociación deben buscar una salida concreta o producto colectivo que siga llamando a la conversación. En diversos escenarios de participación ciudadana en el país, las comunidades han manifestado que, más allá del ejercicio deliberativo, su interés por el diálogo radica en la posibilidad de obtener y construir respuestas concretas a sus necesidades.

"Si nosotros nos sentamos y dialogamos, no quiere decir que yo te vaya a imponer mis ideas. Tú me vas a escuchar, yo te voy a escuchar y vamos a conversar, porque conversadito todo funciona mejor". Lideresa juvenil

En el caso de Los jóvenes tienen la palabra, la construcción conjunta de cinco proyectos de ley fue el punto de llegada del ejercicio deliberativo. Estos proyectos se encuentran en trámite en la Cámara de Representantes y el desafío del Congreso saliente y entrante será conservar el espíritu participativo con el que fueron construidos.

Las agendas de los jóvenes y los desafíos del Congreso

Entre los temas priorizados por los jóvenes para construir una agenda legislativa que responda en parte a sus demandas durante el Paro Nacional, están: la violencia policial, el acceso a la educación, el fortalecimiento de la participación ciudadana, las oportunidades de empleo, la equidad de género, la seguridad y el derecho a la protesta. Estos reclamos tuvieron matices regionales. En municipios de primera importancia para el contexto actual del país (como Sibundoy, Florencia, Villavicencio, Quibdó, Riohacha, entre otros), colectivos juveniles se movilizaron en torno a agendas medioambientales, de construcción de paz, seguridad y desarrollo territorial.

El camino en la inclusión del diálogo y la escucha como un pilar de nuestra democracia aún es largo, así como las estrategias para canalizar y dar respuestas a estas agendas y preocupaciones diversas. Los jóvenes tienen la palabra fue una primera semilla y otros escenarios se abrieron entre una ciudadanía activa y unas instituciones que no pueden trabajar de espaldas a los reclamos ciudadanos[4].

Jóvenes de diferentes ciudades visitaron el Capitolio en Bogotá. (2021)

Un nuevo Paro Nacional o un ciclo intenso de movilización debe atenderse de manera asertiva, basándose en el diálogo y la conversación, no solo como estrategias para contener posibles escenarios de protesta violenta, sino para fortalecer canales de interlocución con la ciudadanía que ha salido a las calles, en parte por la falta de efectividad de canales de participación.

Ante nuevas movilizaciones y en atención a las agendas expresadas por los jóvenes, el Congreso de la República debe asumir un papel activo y de representación más genuina de las demandas ciudadanas. Los cinco proyectos de ley radicados seguirán su curso en el Congreso y los jóvenes de las regiones estarán a la expectativa de su aprobación y el cumplimiento de los compromisos que dejaron las conversaciones de Los Jóvenes tienen la Palabra.

Conoce todo el proceso de esta iniciativa. Ver galería de fotos

_________________________________

[1] Naciones Unidas Derechos Humanos (2021). El Paro Nacional 2021: lecciones aprendidas para el ejercicio del derecho de reunión pacífica en Colombia.

[2] Fundación Ideas para la Paz (2021). El paro nacional y la movilización social en Colombia: cómo llegamos hasta aquí y qué puede venir?

[3] Universidad del Rosario, El Tiempo, Cifras y Conceptos (2021). Tercera medición de la Gran Encuesta Nacional sobre Jóvenes.

[4] La plataforma Tenemos que Hablar Colombia a través de la iniciativa Diálogo de diálogos impulsada por la FIP y la Universidad EAFIT sistematizó los escenarios de diálogo nacionales y regionales impulsados en esta coyuntura: https://www.thinglink.com/card/150164423694719385...

Imprimir documento