Lea el informe completo aquí

Portada del informe FIP #21

La evolución del ELN apoya la tesis expuesta en la literatura internacional que señala que puede existir una correlación significativa entre la presencia de actores armados y la dependencia hacia recursos naturales, sin que necesariamente un factor cause el otro (Di John, 2006). En el caso de la localización del ELN, su etapa de expansión responde al desarrollo de directrices estratégicas que se vieron favorecidas, entre otras circunstancias, por la disponibilidad de recursos económicos.

Y aunque no se puede afirmar que la abundancia de recursos naturales haya sido per se la causa de la implantación de los frentes del ELN en determinadas zonas, es innegable que una vez se escala la confrontación, la posibilidad de obtener fondos a partir de cierto tipo de recursos es condición indispensable para sostener el esfuerzo militar de la organización.

En los años noventa, el mayor poder de fuego del ELN se localizó en las zonas donde se implantaron los primeros núcleos guerrilleros en los años sesenta y setenta. En las áreas donde el ELN se expandió, aun cuando el accionar armado de las nuevas estructuras fuera limitado, su presencia en cambio llegó a representar una amenaza para la seguridad de algunos centros urbanos.

La vertiginosa expansión del ELN registrada en los años ochenta y noventa, ofrece un fuerte contraste con la configuración que comienza a tener la territorialidad de esta guerrilla a partir de los primeros años del presente siglo. El repliegue territorial de la organización se expresa en el presente a través de la presencia preponderante en zonas de retaguardia histórica y en áreas apartadas de los centros administrativos y políticos de la nación.

Sin desconocer el impacto reciente del mayor control por parte del Estado sobre el territorio y del orden público, el declive del ELN desde finales de los años noventa se explica por la previa actuación de los grupos paramilitares o de autodefensa que imprimió un alto grado de desinstitucionalización a la confrontación armada. En efecto, no obstante que las operaciones militares hayan sido muy importantes en el debilitamiento del ELN desde los primeros años del presente siglo, la actuación de las autodefensas en este proceso es un factor de mucho peso que no puede dejarse de lado.

La acción de las autodefensas poco a poco fue debilitando al grupo guerrillero en la franja del territorio que abarca desde el noroccidente de Antioquia hasta Norte de Santander, así como en Barrancabermeja, Cúcuta y Medellín.

Las estructuras impactadas fueron principalmente las débiles, encargadas del trabajo político más que de la acción militar. En consecuencia, estas estructuras se vieron forzadas a replegarse hacia las áreas montañosas, donde buscaron el apoyo de las FARC para comenzar a defender territorios de manera conjunta.

El impacto de la acción de las autodefensas, por una parte, y la ofensiva militar, por otra, así como las continuas deserciones y las contradicciones con las FARC en algunos de los escenarios donde ambas guerrillas cuentan con una vieja presencia, llevaron a varias de las estructuras del ELN a establecer alianzas con grupos al servicio del narcotráfico para garantizar su supervivencia. Éste es un cambio radical en esta guerrilla que siempre había rechazado la posibilidad de involucrarse en el negocio del narcotráfico.

Es importante señalar que la decadencia del ELN se explica no solamente por el impacto de las autodefensas, el incremento en la capacidad de combate de las FF.MM. y la decisión en un principio de no financiarse a partir de los cultivos ilícitos, sino, también por la determinación de este grupo, que a diferencia de las FARC, privilegió en su estrategia la acción política en detrimento de los logros de carácter militar.

La situación de aislamiento en que se mantiene el Coce para resguardarse de las operaciones militares, ha debilitado militar y políticamente al ELN, de ahí que las dificultades para mantener cohesionados los frentes de guerra sean cada vez mayores.

En la actualidad, todas las estructuras se encuentran muy debilitadas y la escasa actividad armada que registran se focaliza en unos pocos municipios. De manera paradójica el repunte reciente en las acciones del ELN, podría estar revelando la convicción en su dirigencia de que se va a producir un acuerdo con las FARC, por eso los grandes esfuerzos para lograr su inclusión en las negociaciones de paz del actual gobierno.

Con todo, es preciso señalar que el ELN no logra incidir de manera decisiva en la dinámica de la confrontación y su incapacidad de replantear el modelo de guerra popular prolongada pone al descubierto la prevalencia de la derrota estratégica de la organización.