“No hay nada que divida más a los colombianos que las FARC y eso sin duda tiene repercusiones importantes sobre los diálogos”, dijo María Victoria Llorente en una reciente entrevista para el programa radial Sociedad Civil de la Universidad Externado de Colombia, reconociendo que el proceso de paz que se adelanta en Cuba se enfrenta a distintas encrucijadas, y una de ellas es precisamente, las posiciones encontradas de la sociedad civil en general, y en especial de las víctimas. “Sin embargo, la FIP considera que este proceso de paz, es quizás, de todos los procesos con las FARC, el que tiene mayores elementos para firmar un acuerdo que conduzca a la dejación de las armas”, dijo Llorente, que también habló del papel de los empresarios.

“La FIP realizó un ejercicio antes de que se hiciera público el proceso de paz, que consistió en entrevistar a 40 empresarios dueños de empresa, muchos de ellos víctimas de la violencia. Y lo que observamos, más bien de manera homogénea, es que están abiertos a la salida negociada del conflicto, aunque incrédulos con la sinceridad de la guerrilla”, agregó Llorente, quien explicó que es evidente que los empresarios se identifican más con el postconflicto que con la fase actual de ‘hacer la paz’. “De ahí que en las mesas y en los foros que se han realizado hasta ahora para abrirle un espacio a la sociedad civil, la participación de los gremios se ha dado con dificultad. Tengo la impresión de que lo que sucede es que quienes están más interesados en participar, son aquellos que no han tenido vocerías privilegiadas en el país. Y los empresarios, sí la han tenido”.

Sin embargo, Llorente reconoce que los empresarios no tienen una unidad clara frente a la paz. “Hay sectores que están realmente comprometidos con desarrollar iniciativas –pensar un país distinto, en qué es lo que se tiene que hacer para cambiar las condiciones en el territorio–, pero hay otros que consideran que el conflicto hay que resolverlo a bala”, dijo. De ahí que el mayor reto de cara al postconflicto sea involucrar al empresariado en un diálogo a nivel regional y local, llevarlo a zonas identificadas como enclaves de la violencia, ayudarlo a pensar que hay que hacer para cambiar las condiciones que están detrás de que la violencia en Colombia se haya reproducido durante los últimos 50 años.

“Las FARC no son el problema, si no las precarias condiciones que permiten que el conflicto se reproduzca. Si uno ve objetivamente, Colombia tiene en el terreno todas las condiciones para que el postconflicto sea una debacle. De ahí la urgencia de tomarse enserio esta oportunidad. Hay que trabajar con empresarios que comulguen con esta idea, no muchos creen que han hecho parte, advertida o inadvertidamente, de que las condiciones que alimentan la violencia en Colombia persistan”, agregó Llorente.

En este debate, organizado por la Universidad Externado de Colombia, también participaron Alejo Vargas (Universidad Nacional de Colombia), Egoitz Gago (Universidad Jorge Tadeo Lozano), Clara Rojas (Fundación País Libre) y Angélica Cerón (Ruta Pacífica de Mujeres).