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El 9 de octubre, los medios registraron el hecho que se convertiría en la tendencia más importante del mes de octubre en lo que tiene que ver con el proceso de paz. En medio del debate sobre el poco ritmo de las conversaciones, el presidente Juan Manuel Santos decidió poner a consideración de su coalición de Gobierno posibles escenarios respecto a esta situación: cancelar los diálogos, hacer una pausa durante la contienda electoral o continuar.

Tanto La U como el partido Liberal se pronunciaron a favor de la continuidad de los diálogos, aunque destacaron la necesidad de concretar un acuerdo sobre participación política antes que terminara noviembre, así como la importancia de exigir a las FARC un compromiso real en el objetivo de acelerar el ritmo.

La finalización, entre reproches y sin avances, del décimo quinto ciclo de conversaciones en La Habana el 16 de octubre, dio paso a las reacciones frente a las posibilidades planteadas por el presidente Santos. Además de algunos comentarios sobre el carácter poco democrático de la consulta adelantada por el mandatario a los partidos, el hecho generó varios mensajes entre los que primó el respaldo a la continuidad del proceso. Las posiciones más visibles vinieron de parte del colectivo Colombianos y Colombianas por la paz y las Comisiones de Paz del Congreso en compañía de otras organizaciones sociales, quienes insistieron en que la paz es “el acontecimiento más trascendental para el país y el conjunto de la sociedad”.

Las delegaciones de paz no tardaron en referirse al tema desde La Habana. ‘Andrés Paris’, miembro del equipo negociador de la guerrilla aseguró que las FARC contemplarían hacer una pausa siempre y cuando se trate de una decisión consensuada entre las partes y no una “acción unilateral” del Gobierno. A su turno, el jefe de la delegación del Gobierno, Humberto De la Calle, recordó que la iniciativa de pausar las conversaciones durante la contienda electoral no había sido discutida en la mesa, y que el cometido del Gobierno continua siendo el avance ágil y efectivo de los diálogos.

En medio del revuelo que causó en la opinión pública el hecho de que se contemplara pausar o canelar los diálogos de La Habana, el presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, propuso hacer un cambio en la metodología con la que se vienen adelantando los ciclos. “Deberíamos pedirle a los negociadores, antes que una pausa, más bien una concentración permanente, sin tanto formalismo para hablar de los temas álgidos del proceso, como el tema de justicia, de impunidad, de participación política, a ver si le podemos imprimir un ritmo más acelerado a las conversaciones” sostuvo Cristo en declaraciones públicas el 11 de octubre.

La propuesta fue aparentemente bien recibida por Santos quien, según los medios, la transmitió a sus delegados en una reunión previa al inicio del ciclo 16. Aunque la información no fue oficialmente publicada, la prensa reveló que en el encuentro Santos planteó la posibilidad de hacer ciclos más largos o permanentes para imprimir el dinamismo esperado, por lo menos hasta que se logre un acuerdo definitivo en el tema de participación política. Los indicios se confirmaron el 31 de octubre cuando, a través de un comunicado conjunto, las delegaciones informaron sobre la prolongación del ciclo de conversaciones (que debería terminar el 1 de noviembre) hasta el día 4 del mismo mes.