Dos fuertes golpes esta semana del Ejército y de la Policía a mandos medios de las Farc pasaron casi desapercibidos. Coincidencialmente, el Presidente Uribe reafirmó su descontento con los resultados de la Fuerza Pública. Más allá del afán por capturar cabecillas conocidos por la opinión, cabe hacerse la pregunta: ¿Cómo se imagina el gobierno el final de la partida? Si no hay claridad sobre quién se está capturando y para qué, el triunfo de hoy se puede convertir en la derrota de mañana.

 

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