Descargue el análisis completo aquí y la infografía con los datos claves

La pandemia y su propagación en Colombia le está sumando dificultades a la implementación de los PDET, un proceso de por sí altamente retador en el aspecto técnico y con álgidos debates a su alrededor.

En el corto plazo, es casi seguro que disminuyan los recursos disponibles para invertir en las iniciativas que contemplan estos Programas, sin embargo, su propósito orientador sigue vigente: saldar la deuda con los territorios rurales más afectados por la confrontación armada.

Para la FIP, avanzar sin dejar de lado ese gran propósito, siendo conscientes de las limitaciones que conlleva la crisis sanitaria, debe ser el “norte” en el proceso PDET, en especial, en lo que se refiere a la participación ciudadana, uno de sus ejes centrales. No hay que olvidar que solo en la primera etapa de la implementación de estos Programas, participaron cerca de 220.000 personas que plantearon cerca de 38.000 iniciativas (ver análisis) .

Los responsables —nacionales y territoriales— de ejecutarlos, cuentan ya con un conjunto de herramientas que permiten mantener a la ciudadanía vinculada. El reto, ahora, consiste en evaluar los alcances y limitaciones de estas herramientas —y de la participación en general—, por cuenta del confinamiento y la virtualización que atraviesa todo el país, y sacarles el mejor provecho.

En este análisis de coyuntura, la FIP hace una radiografía de los desafíos actuales en la implementación de los PDET (ver infografía), analiza los posibles efectos de la pandemia en este proceso y plantea cuatro recomendaciones para que la ciudadanía siga participando en los pasos que se avecinan del proceso PDET, combinando espacios virtuales y presenciales.

Acciones necesarias y herramientas disponibles

Las siguientes cuatro acciones, con sus respectivas herramientas, pueden combinarse según las necesidades de cada una de las regiones PDET:

1. Divulgar de forma totalmente pública las reuniones y sus actas entre las autoridades locales, la Consejería para la Estabilización, la Agencia de Renovación del Territorio (ART) o cualquier otra entidad del Gobierno en la cual se aborden asuntos relacionados con el proceso PDET.

¿Cómo? A través de los boletines informativos de la Consejería Presidencial para la Estabilización y de la ART, las páginas web de las alcaldías y otros medios, como emisoras comunitarias.

2. Mantener e impulsar los dispositivos de participación ya creados para el proceso PDET y que fueron efectivos. Esto es, continuar la reactivación de los grupos motores que viene adelantando la ART, retomar el trabajo con las Redes de Apoyo Estratégico (RAE), pero descartar la figura de Consejos (municipales y subregionales) de Planeación Participativa.

3. Involucrar en el proceso a las instancias de participación formales que cuenten con una dinámica propia en los territorios. Se sugieren estas cuatro: Consejos Territoriales de Paz, Reconciliación y Convivencia; Consejos Territoriales de Planeación; Comités Territoriales de Justicia Territorial, y Concejos Municipales de Desarrollo Rural.

El ejercicio de algunas de estas instancias antecede el proceso PDET; por ello, son plataformas a la espera de su lugar en el proceso.

4. Realizar ejercicios de consulta amplia a la ciudadanía. Bien sea a través de encuestas o sondeos (organizados por las alcaldías, las entidades del nivel nacional o terceros), o utilizando los mecanismos formales que ya existen, como las “consultas populares” o los “cabildos abiertos” (que tienen implicaciones en términos de procedimientos o requisitos formales para su realización).

Las “Encuestas o sondeos deliberativos de opinión” son una metodología creada por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, utilizada en diversos países y contextos políticos. Combinan el uso de las TIC y los espacios presenciales, y buscan involucrar a la ciudadana en los procesos de toma de decisión complementando la votación sobre temas álgidos con la construcción de posiciones políticas informadas sobre estos temas.

Tránsito hacia la virtualidad

Es altamente probable que en el corto y mediano plazo se sigan presentando restricciones de movilidad y reunión como medidas para contener la expansión del coronavirus, lo que afecta la manera tradicional en la que se han desarrollado los ejercicios participativos en el país.

Esta es una oportunidad de innovación, pero requiere reconocer las altas brechas de conectividad que hay en el país. Distintas organizaciones —e incluso el Gobierno— atraviesan hoy un proceso de aprendizaje sobre la incorporación de medios virtuales y nuevas tecnologías a los procesos participativos.

Para la FIP el balance hasta ahora es mixto. La adaptación de ejercicios o encuentros antes presenciales a medios virtuales permite, por un lado, que los ejercicios se realicen sin necesidad de que los participantes estén en un mismo espacio al mismo tiempo, lo cual facilita la participación y disminuye los costos. Pero por otro, saca a la luz que la ruralidad colombiana no cuenta con una infraestructura de redes, ni sus habitantes con los dispositivos y ciertas capacidades que permitan su participación activa en la virtualidad.

Por ello, a futuro, y para mitigar el riesgo de excluir a la población rural de los procesos participativos —en particular de los vinculados a la implementación de los PDET— será fundamental combinar momentos de encuentro presencial y herramientas virtuales.

La necesidad de una mayor conectividad puede ser un criterio para priorizar las iniciativas PDET: al menos 290 de ellas, distribuidas en las 16 subregiones, hacen referencia específicamente a la dotación de Internet.

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