Algunas minas en Antioquia continúan funcionando, enfrentando grandes desafíos para garantizar el sustento de mineros artesanales y minimizar el impacto del Covid-19.

El oro es codiciado por su relativa escasez. Se suele negociar como moneda y tiene a favor que retiene o incrementa su precio en tiempos de turbulencia económica. Por eso, la crisis desatada por el Covid-19 ha hecho que muchas personas, empresas, fondos de inversión y otros actores financieros, acudan a este metal no solo para cuidar sus patrimonios sino para obtener dividendos. Esto, por supuesto, tiene efectos en la cadena de valor del oro y en sus dinámicas de exploración, extracción y comercialización que bien vale la pena analizar, no solo desde la macroeconomía, sino desde la realidad de los territorios mineros en el país.

Un seguro contra la incertidumbre

Desde el punto de vista macroeconómico hay que revisar algunas decisiones y acciones recientes. Como los Estados tienden a utilizar el oro como un seguro contra la incertidumbre, la correlación entre el precio del dólar y el de este metal, desata efectos en la economía de cada país. La Reserva Federal de Estados Unidos, por ejemplo, está imprimiendo $2.3 billones de dólares y comprando toda la deuda nacional[1] a través de títulos como bonos del tesoro, bonos municipales y bonos corporativos. Se gasta $625 mil millones por semana con la idea de salvaguardar los intereses del sector financiero. Estos movimientos, al aumentar la cantidad de moneda circulante, pueden devaluar el dólar. En consecuencia, muchos inversionistas, anticipando los riesgos, están diversificando su portafolio y acudiendo a inversiones más seguras como la compra de oro físico[2].

Otros factores también indican que el mercado global incrementará la demanda de oro: la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y los débiles prospectos económicos de la zona euro[3]. Se suma que diferentes títulos de bancos centrales tuvieron un desempeño negativo durante los primeros cuatro meses de 2020, alejando a los inversionistas de los títulos de deuda pública. Lo cierto es que mientras muchos gobiernos están en el proceso de imprimir papel moneda para financiar su gasto, muchos particulares comprarán oro con la expectativa de que su precio se mantenga o incremente en el corto y mediano plazo. Esto explica, en parte, las variaciones inversamente proporcionales del precio del dólar y del oro en los últimos cinco años.

Daily FX (2019). US Dollar Index vs Gold.

Algunos analistas consideran que, por cuenta de la pandemia y las dinámicas macroeconómicas nacionales y globales, el valor del oro llegaría a duplicarse o se dispararía descontroladamente[4]; de hecho, su precio ha tenido un incremento a partir de marzo. Por el contrario, otros commodities como el petróleo han bajado, en parte, debido a que el consumo ha disminuido dramáticamente y a la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita[5]. Esto, sin duda, tiene un efecto negativo en la cotización en el mercado.

La venta de oro al detal también afecta el precio en la etapa final de la cadena de valor. Los vendedores han reportado una alta demanda de lingotes y monedas de diferentes tamaños, que no han podido ser suplidas por falta de inventarios o porque las tiendas y principales refinerías de oro (como Valcambi, Argos-Heraeus y Pamp en Suiza) han cerrado por el aislamiento ordenado en sus países de origen[6]. Al limitarse la oferta, el precio sube para el consumidor final.

Las siguientes gráficas muestran el incremento del precio onzas troy (medida internacional que equivale a 31,1 gramos de oro) durante los primeros cuatro meses de 2020 y en los últimos 5 y 15 años respectivamente. El precio ha tenido un incremento de 12% entre enero y abril, pasando de USD$1.519 a $1.715. Entre 2015 y 2020 el aumento ha sido del 31%, pasando de USD$1.186 a $1.715.

Precio del oro enero a abril de 2020 (izq.) y precio del oro de 2015 a 2020

La variación más grande está en el rango de 15 años: USD $425 en 2005 y USD$1.715 en abril de 2020, lo que equivale a un incremento real de 74%[7]. Este periodo también muestra el aumento del precio durante la crisis financiera, lo que confirma que inversionistas y particulares acuden al oro en tiempos de incertidumbre económica, como se puede ver entre 2008 y 2013.

Precio del oro (2005 a 2020).

El impacto en Colombia

Es posible que una mayor demanda de oro incentive a la gran minería a continuar su producción en el corto y mediano plazo, teniendo en cuenta los protocolos de cuidado para mitigar el riesgo de contagio del Covid-19. Para empresas del Bajo Cauca antioqueño, por ejemplo, el aislamiento por el virus ha evitado que hasta principios de mayo no se presentaran casos de contagio en municipios como Zaragoza, El Bagre o Nechí, lo que facilitaría las condiciones para la producción.

Por otra parte, si el precio internacional se sigue incrementando, los actores que participan en las fases de extracción y exploración bien podrían acelerar y reactivar sus actividades. De nuevo, en el Bajo Cauca y el nordeste antioqueño, la minería artesanal y de pequeña escala han continuado los procesos de extracción tanto en minas de aluvión (en ríos) como de socavón. Aunque muchos mineros han preferido permanecer en sus casas y aislarse, otros continúan trabajando con la expectativa de acumular la mayor cantidad de oro posible para venderlo cuando se reanude oficialmente la industria. Parte de este oro puede llegar a compraventas municipales donde se legalizaría, mientras que otra parte se comercializará en el mercado negro.

Las comunidades más vulnerables dedicadas a la minería recogen oro en los ríos con la tradicional batea o utilizan otros métodos mecanizados.

En el nordeste antioqueño ha sido tal el incremento de la extracción, que las juntas de acción comunal de algunos municipios han tenido que reunirse para tomar decisiones encaminadas a controlar el fenómeno. Habitantes de los cascos urbanos de los municipios de esta región y de otros aledaños que se dedican al rebusque, han decidido volcarse a los ríos para extraer oro. Estas micro-migraciones incrementan la inseguridad, el microtráfico y la prostitución, además de tener impactos ambientales profundos, sin mencionar los riesgos de contagio de Covid-19 que pueden darse por la concentración de población.

A la fecha, en las zonas de minería pequeña y mediana de esta subregión de Antioquia, donde se utiliza maquinaria amarilla, se han reportado entre 200 y 300 mineros artesanales y chatarreros trabajando alrededor. Las JAC y algunas asociaciones mineras han hecho un llamado de atención para que paren las actividades y se respete la cuarentena obligatoria.

Pero este entusiasmo ante un aparente futuro prometedor del oro no es generalizado. En la ecuación también entran a jugar factores como los rezagos para la comercialización, la baja demanda debido al cierre de actividades por el virus y las limitaciones en el transporte, que ya han llevado a que muchos mineros vendan su producción a bajo precio en el mercado formal.

En algunos municipios, donde el castellano de oro[8] está entre $550.000 pesos y $600.000, algunos mineros lo han tenido que vender a $450.000. Esto confirmaría la posibilidad de que los precios locales tengan una caída[9], lo que afectaría los ingresos de los mineros artesanales a pesar del alza del precio en el mercado internacional.

Es posible que las políticas de aislamiento estén dando señales e información contradictoria al mercado, lo cual se refleja en variaciones relativamente profundas del precio del oro extraído en periodos cortos de tiempo y en que mineros artesanales y pequeños accedan al mercado informal buscando algún ingreso.

En todo caso, quienes viven de la actividad minera en el país, a todos los niveles, empiezan a acoplarse a las nuevas condiciones, aprovechando una clara recesión global, que muestra una tendencia a una mayor demanda de oro como activo estable.

Este hecho dinamizará la minería informal, imponiendo nuevos desafíos a la gobernanza minera de cada territorio. También, los actores armados y las redes criminales que se lucran de la extracción ilegal de oro (a través de inversión, extorsión u otras formas), aprovecharán la coyuntura. Por eso, las autoridades y los actores de la cadena de valor deben implementar cuanto antes las regulaciones respectivas y la debida diligencia (incluyendo las disposiciones de la OECD[10] y EITI[11] y las figuras de formalización establecidas por la ley en Colombia, entre otros), para mitigar los impactos que se puedan generar en términos sociales, económicos y ambientales.

Invertir en esfuerzos conjuntos

Las comunidades, las empresas y el Estado también pueden realizar esfuerzos para mitigar los efectos que la pandemia empieza a desatar en cuestión de semanas. Debe fortalecerse la comunicación entre comunidades mineras, con el apoyo de empresas y autoridades, sobre los efectos del virus y cómo prevenir y proteger la salud de los hogares y lugares de trabajo en la mina. Asimismo, los líderes de comunidades, asociaciones mineras, juntas de acción comunal, organizaciones de la sociedad civil y autoridades locales deben fortalecer su capital social para evaluar y prevenir riesgos sanitarios y de orden público, así como para lograr acuerdos que regulen el acceso a minas y áreas de extracción por turnos, ya sea con barequeo o minería de veta.

La reactivación de la minería de aluvión durante la pandemia se ha presentado en diferentes escalas. Desde uso de métodos artesanales con batea, pasando por minidragas, dragas y dragones hasta uso de maquinaria amarilla pesada.

En zonas donde la conectividad es posible (celular o internet), las autoridades locales pueden facilitar el contacto entre mineros artesanales y comercializadores para establecer promesas y acuerdos de compraventa a futuro, que les brinden garantías de ingresos y comercialización a las partes. Las autoridades locales y empresas mineras también pueden apoyar los procesos de identificación de poblaciones vulnerables a través de una comunicación abierta con representantes de las comunidades mineras y las JAC, para brindar apoyos del Gobierno y las empresas, ya sea en especie o en dinero.

A lo anterior se suma el manejo que la Fuerza Pública le dé a la minería informal. Es necesario que las autoridades locales, las agencias mineras y ambientales, las empresas mineras y la Fuerza Pública trabajen de manera coordinada y con criterios de acción sin daño para evitar criminalizar la extracción informal. Una aproximación errada puede desatar una mayor crisis social y el uso de la fuerza contra comunidades que buscan sobrevivir en medio de la vulnerabilidad económica.

Todas estas son acciones iniciales que pueden contemplar los actores mineros y las autoridades para adaptar la cadena de valor del oro en el país en tiempos del Covid-19, y establecer nuevas maneras de colaboración colectiva y diálogo multiactor que promuevan la gobernanza inclusiva y responsable de la minería e incrementen el capital social y la confianza en los territorios mineros.

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[1] Coronavirus update: The Fed is buying 625 BILLION DOLLARS a week in bonds. YouTube. https://www.apmex.com/gold-price

[2] Entre las diferentes maneras de comercializar oro está la compra física, al precio del día, con sello premium de una entidad garante, a diferencia de otros procesos de intercambio como los bonos futuros y otras figuras de especulación. DailyFX (2018). “How to Trade Gold: Top Gold Trading Strategies and Tips”. https://www.dailyfx.com/gold-price/how-to-trade-g... DailyFX (2019). “What is Gold? Understanding Gold as a Trader's Commodity”. https://www.dailyfx.com/gold-price/how-to-trade-g...

[3] S&P Global (2020). “Covid-19 Impacts to Metals Prices: Volatility Is Here to Stay - Part 2”.

[4] Consulta a experto en divisas y commodities en Colombia realizada el 20 de abril de 2020.

[5] BBC (2020). “Caída del petróleo: por qué el del crudo es el precio más importante de la economía". Abril 23. https://www.bbc.com/mundo/noticias-52390556; BBC (2020). “Arabia Saudita vs Rusia: la guerra de precios que hundió el valor del petróleo y las bolsas mundiales en medio de la crisis por el coronavirus”. Marzo 9. https://www.bbc.com/mundo/noticias-51796524

[6] S&P Global (2020). “COVID-19 Impacts to Metals Prices: Volatility Is Here to Stay - Part 2”. https://www.spglobal.com/marketintelligence/en/news-insights/research/covid-19-impacts-to-metals-prices-volatility-is-here-to-stay-part-2

[7] El incremento real se calcula a partir de los promedios del valor nominal del oro (76%) menos inflación en Estados Unidos (2%) entre 2005 y 2020. U.S. Bureau of Labor Statistics. CPI. https://data.bls.gov/pdq/SurveyOutputServlet

[8] Un castellano equivale a 4,6 gramos de oro. Asimismo, un castellano es igual a 8 tonines (un tonín de oro es una medida inferior a un gramo).

[9] Reuters (2020). “Subsistence miners lose out as coronavirus crushes local gold prices”. Marzo 31. https://www.reuters.com/article/health-coronavirus-mining-artisanal/subsistence-miners-lose-out-as-coronavirus-crushes-local-gold-prices-idUSL8N2BN670

[10] OECD (2020). “El Covid-19 y la Conducta Empresarial Responsable”. Centro de la OCDE para la Conducta Responsable. http://mneguidelines.oecd.org/COVID19-and-Responsible-Business-Conduct-ESP.pdf

[11] EITI (2020). “Covid-19: Likely impacts, wider implications and our response”. https://eiti.org/news/covid19-likely-impacts-wider-implications-our-response

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