Los vientos de optimismo sobre el proceso de paz son una muestra de que se está en el camino correcto. Recuento de una semana de buenas noticias.

Los colombianos prefieren una salida negociada. Foto: SEMANA

El que la mayor parte de los colombianos prefiera dialogar con la guerrilla a una solución militar –según la última encuesta de Gallup– es un espaldarazo más a los esfuerzos que ha venido adelantando el Gobierno para desarrollar conversaciones exploratorias con las FARC.

Según Gallup, el 60 por ciento prefieren el diálogo (en otra encuesta realizada por el Centro Nacional de Consultoría el apoyo es del 74,2%), lo que se convierte en el respaldo más fuerte que ha recibido la idea de la negociación para lograr el fin del conflicto con las FARC.

Y este repunte ocurre justo al cierre de una semana agitada de noticias que tienen que ver con la idea de Santos de estimular la paz por encima de la guerra.

Desde hace algunas semanas los medios de comunicación venían anunciando las conversaciones secretas que mantenían algunos funcionarios del Gobierno con representantes de las FARC. Se habló de encuentros en La Habana, Cuba, y también de que el vocero de las FARC sería Jaime Alberto Parra, más conocido como Mauricio Jaramillo o El Médico, que llegó al Secretariado después de la muerte del Mono Jojoy.

Luego fueron apareciendo apoyos desde diferentes sectores. La Fundación Ideas para la Paz hizo público un informe donde entrevistó a 32 líderes empresariales y a 9 ejecutivos de multinacionales, quienes estuvieron dispuestos a apoyar unos eventuales acercamientos de paz con las FARC.

Pero el lunes, las versiones crecieron mucho más cuando se filtró a los medios de comunicación, que el gobierno había firmado un acuerdo con las FARC en La Habana, para iniciar negociaciones, que se centrarían en seis puntos: política de desarrollo agrario integral, participación política, fin del conflicto, solución al conflicto de drogas ilícitas, víctimas y reparación y, finalmente, lo que llamaron implementación, verificación y refrendación. También se dijo que Cuba y Noruega serán garantes del proceso, mientras Venezuela y Chile, los acompañantes.

Ese mismo día, en la noche, Santos confirmó las especulaciones y habló de que su gobierno ha desarrollado “conversaciones exploratorias” con las FARC, buscando acuerdos para sentarse a dialogar sobre el fin del conflicto. Explicó que se ha aprendido de los errores del pasado para no repetirlos, que cualquier proceso tiene que llevar al fin del conflicto, no a su prolongación, y que se mantendrán las operaciones y la presencia militar en todo el territorio nacional. También invitó al ELN a que se sume a estos esfuerzos, luego de que su máximo líder, Nicolás Rodríguez alias 'Gabino', afirmara estar dispuesto a un diálogo de paz sin condiciones con el Gobierno.

Son varios los nombres de la paz que se barajan en la lista de negociadores que representan al Gobierno. Uno sería Frank Pearl, ministro de Medio Ambiente, el otro, Sergio Jaramillo, Alto Consejero para la Seguridad y también el hermano del Presidente, Enrique Santos. Y aunque Juan Manuel Santos no lo ha desmentido, diversos analistas aseguran que Sergio Jaramillo –del que se ha dicho es el artífice de las exploraciones– y su equipo, deberían continuar durante todo el proceso para que este no fracase. A Jaramillo lo definen como un intelectual y como un hombre de los que más conoce la estrategia de la guerra y, al mismo tiempo, los mecanismos para hacer la paz.

Luego de estos anuncios, el apoyo ha continuado. Voces de distintos partidos políticos han dado a conocer su posición y algunos tienen reservas sobre si se llegaría a feliz término. También han mostrado su optimismo los representantes a la Cámara, el Congreso, las altas cortes, la Iglesia, los sindicatos y los gremios.

Y aunque Uribe insiste en que la única forma de negociar (con las FARC) es el sometimiento a la justicia, la comunidad internacional resaltó el anuncio de Santos. Entre ellos el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton. Ban Kin-moon, máximo responsable de la ONU, se ofreció como mediador.

Este proceso de paz con las FARC significa un nuevo escenario para los colombianos, por eso, diversos analistas como Ariel Ávila, de la Corporación Nuevo Arco Iris, han insistido en que se vienen tiempos donde se tendrán que superar múltiples dificultades, entre ellas la división política. Se trata de “una polarización entre detractores del diálogo (seguidores del uribismo, acompañados por élites tradicionales), frente a sectores que se muestran de acuerdo con abrir las puertas a la paz”, explicó.

De ahí la importancia de que la sociedad civil acompañe las negociaciones.