¿Cómo implementar la Consulta Previa y el CLPI para aportar a entornos de negocio pacíficos?

Teniendo en cuenta el riesgo de disputas entre una empresa y las poblaciones étnicas vecinas por cuenta de proyectos económicos y obras que las puedan afectar, la adecuada implementación de los diferentes pasos de la Consulta Previa y —si es el caso—, de los procesos de Consentimiento libre, previo e informado (CLPI), con enfoque especial en la prevención de conflictos y la promoción de la paz, es de vital importancia como aporte a la creación de entornos estables de operación.

Además de cumplir con los requisitos normativos nacionales e internacionales y la jurisprudencia nacional, es importante que las empresas tengan en cuenta unos criterios básicos para que los procesos de Consulta Previa y CLPI se potencien como derechos que aporten a una paz inclusiva, justa y sostenible en los territorios. Desde la agenda empresarial para construir paz, recalcamos:

  • Es importante que los procesos de Consulta Previa y CLPI que se hagan desde la empresa formen parte de una estrategia más amplia de diálogos con comunidades vecinas. Eso comprende otras situaciones relevantes, como la definición de asuntos materiales de una empresa y demás evaluaciones en el marco de la elaboración de los informes de sostenibilidad; la interacción con poblaciones aledañas que hayan expresado quejas y reclamos, y la incorporación de la visión de las comunidades en los procesos de debida diligencia en derechos humanos. Una estrategia de diálogo y consulta implementada de manera sistemática y continua aporta a la creación de relaciones de confianza que faciliten el entendimiento mutuo y el logro de acuerdos en los procesos de consulta previa, sin que las inconformidades entre integrantes de las comunidades escalen a conflictos abiertos (o incluso violentos).
  • Para lograrlo, es clave que los procesos de consulta previa y CLPI cuenten con una planeación adecuada, unas metodologías rigurosas y que se asignen recursos humanos y financieros para que funcionen.
  • Si bien es responsabilidad del Estado propiciar los diálogos entre comunidad y empresa antes de empezar a operar, es importante que la empresa adelante procesos de debida diligencia en materia de Derechos Humanos. Esto le permitirá conocer sus riesgos e impactos sobre los sujetos titulares de derechos en sus zonas de influencia y prever posibles medidas de manejo y control.
  • Es importante reconocer que las dinámicas del conflicto armado, o conflictos sociales previos, pueden impactar el buen desarrollo de la Consulta Previa. Esto puede afectar la apertura para el diálogo y el otorgamiento de consentimiento por parte de las comunidades, y conducir al cuestionamiento de los acuerdos desde algunos grupos en la misma comunidad. Las estrategias de comunicación de la empresa en el proceso de consulta previa y CLPI deben incluir mecanismos y metodologías que reconozcan y ayuden a superar estos reparos.
  • En contextos afectados por el conflicto, la empresa debe velar para que la consulta previa y el CLPI se desarrolle bajo condiciones rigurosas de legalidad y ausencia de coerción. Lo anterior implica averiguar quiénes son los actores locales, identificando los que estén sindicados, investigados o condenados por actos corruptos o delitos asociados al conflicto armado, y los que, de manera no legítima, pretendan representar al Estado y las comunidades locales. Así, se pueden desarrollar estrategias de relacionamiento transparentes, en donde la empresa excluye cualquier interacción con dichos actores.
  • Se recomienda diseñar estrategias de relacionamiento con las comunidades que procuren incluir los diferentes grupos poblacionales con distintas posturas frente a la presencia y la actividad de la empresa. Esto para prevenir discordias y conflictividades que pueden surgir si algunos grupos se sienten excluidos del proceso.
  • Es importante lograr la participación representativa de grupos vulnerables o afectados por el conflicto, como mujeres cabeza de familia y población desplazada y desarraigada. Para lograrlo, la empresa puede desarrollar metodologías de diálogo inclusivas que logren que grupos marginados y poco visibles en los procesos de concertación locales, participen de manera activa y expresen sus perspectivas y soluciones.
  • Los aportes que se hacen desde las comunidades deben ser tenidos en cuenta por la empresa en la planeación y ajustes del proyecto sujeto a la consulta previa o, si es el caso, el CLPI. Varias experiencias han demostrado que, si las poblaciones locales perciben que sus preocupaciones y propuestas no son tomadas en cuenta, o si los acuerdos concertados entre la empresa y la comunidad no son implementados según lo acordado, se pueden generar o exacerbar disputas e, incluso, reactivarse conflictividades violentas locales.