Las empresas y su deber de respetar los Derechos Humanos

El Marco de las Naciones Unidas “Proteger, Respetar y Remediar”, plantea que las empresas tienen el deber de respetar los DDHH; es decir, evitar vulnerar, por acción u omisión, el ejercicio y goce de derechos que tienen sus grupos de interés. También establece que deben remediar cualquier consecuencia negativa sobre los DDHH que hayan ocasionado sus actividades.

Los 31 Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de 2011, indican que las empresas deben implementar procesos de debida diligencia para identificar, prevenir, mitigar y/o reparar las consecuencias negativas sobre los DDHH relacionadas con su operación, así como aquellas asociadas a las actividades que se deriven de sus relaciones comerciales.

Esta gestión de debida diligencia inicia con la evaluación —por parte de las empresas o de expertos externos— de los procedimientos y sistemas organizacionales, así como con la identificación de los grupos de interés externos que podrían resultar afectados por las actividades empresariales.

La debida diligencia empresarial no debe ser entendida como una lista de chequeo, sino como un proceso de gestión

Las empresas deben asegurar que el proceso sea permanente y se revise de manera periódica. Por eso, la debida diligencia empresarial no debe ser entendida como una lista de chequeo, sino como un proceso de gestión en el que se integren de manera efectiva la valoración de los impactos que las actividades de la empresa puedan tener sobre los DDHH.

Se espera que las empresas integren los resultados y conclusiones de su debida diligencia en políticas, procedimientos y planes del nivel adecuado, y asignen los recursos y responsables que correspondan. De igual manera, deben estar dispuestas a comunicar las medidas adoptadas para gestionar sus afectaciones reales o potenciales sobre los grupos de interés.

Como la complejidad de los instrumentos y procesos para la debida diligencia variará según las circunstancias particulares de cada empresa, no existen herramientas universales que apliquen a todas las compañías por igual. Sí existen, sin embargo, diversos lineamientos orientadores para que las empresas gestionen sus riesgos en DDHH a través de procesos de mejora continua enmarcados en el ciclo PHVA (Planear-Hacer-Verificar-Ajustar).

Las herramientas generales para la debida diligencia resultan útiles como un primer paso para aquellas organizaciones que apenas comienzan a acercarse a este tema, pero no orientan a las empresas sobre cómo ponerlo en práctica.