Así define Lederach (1999) la esencia de la reconciliación: La misericordia y la verdad se encontraron. La justicia y la paz se besaron (Salmo 85:10).

No existe unanimidad sobre el significado de la reconciliación. Sin embargo, desde la FIP consideramos que es un proceso continuo que puede abordarse desde dos planos: uno subjetivo, que involucra experiencias individuales y psicológicas que incluyen acciones relacionadas con el perdón de tipo personal e interpersonal. Y otro plano, más objetivo, centrado en la construcción y reconstrucción de relaciones entre actores de tipo político y social.

La reconciliación (Bueno, 2006) es un proceso que abarca transformaciones personales, interpersonales, culturales, políticas, sociales y económicas del ámbito individual y colectivo y tiene diversos sentidos:

· Reconciliación como construcción de la comunidad, de relaciones sociales desintegradas a causa de la violencia.

· Reconciliación como construcción de una ideología no racista, ni excluyente, como un nuevo consenso social de respeto a los derechos humanos que se expresa en cambios políticos.

· Reconciliación como promoción de entendimiento intercultural.

· Reconciliación como conversión moral, de transformación personal, aceptación de la otra persona y reconocimiento de los propios errores.

· Reconciliación como restitución de la integridad de las víctimas y un camino de reconstrucción psicosocial (Beristain, 2004).

· Reconciliación como construcción de la verdad y la memoria.

· Reconciliación como el lugar de encuentro entre la verdad, la misericordia, la justicia y la paz (Lederach, 1999).