El gran aporte de los negocios inclusivos a la construcción de paz en los territorios afectados por el conflicto e históricamente marginados de las dinámicas económicas del país, reside en que prioriza la viabilidad económica y se enfoca en la inclusión social, en la promoción de la distribución equitativa de beneficios y en la gestión ambiental sostenible.

Los negocios inclusivos parten de la premisa de generar valor compartido (Porter y Kramer, 2011) para la compañía y los grupos de interés beneficiados. Con este modelo, las empresas incorporan micro emprendedores locales de escasos recursos en contextos de conflicto o de transición, a los procesos de producción, consumo, distribución, emprendimiento y participación societaria, entre otras actividades. También fomentan el desarrollo de productos y servicios que atiendan las necesidades de consumidores en condiciones socioeconómicas precarias, a un precio asequible.

"Los modelos de negocios inclusivos priorizan el desarrollo y la compra de productos de origen local"

Los modelos de negocios inclusivos priorizan el desarrollo y la compra de productos de origen local, agregando valor por medio de procesos de transformación, tecnificación, digitalización y otras actividades de innovación y sofisticación. Asimismo, promueven la creación y fortalecimiento de redes locales de distribución y comercialización, que aportan a la integración de territorios históricamente aislados y afectados por la violencia en los mercados regionales y nacionales.

De igual forma, promueven la generación de empleos dignos en las cadenas de valor, contrataciones y pagos de proveedores justos y prácticas que contrarresten problemáticas como el trabajo infantil y el trabajo forzoso. Asimismo, requieren de procesos transparentes y sensibles a la corrupción, el contrabando y el financiamiento del terrorismo.

Todo esto hace de esta estrategia de negocios un verdadero modelo inclusivo, capaz de generar riqueza dentro de comunidades socioeconómicamente marginadas, por su potencial de levantar el poder adquisitivo, de conectividad, de innovación y de apertura de mercado (Prahalad, 2004).

"El reto es sensibilizar a más empresas sobre los beneficios sociales y de negocio de este modelo"

En Colombia, este modelo cuenta con múltiples iniciativas impulsadas, en su mayoría, por compañías grandes. Su aplicación es promovida por organizaciones como CECODES, con énfasis en estrategias de mutuo beneficio entre las empresas ancla y las personas o comunidades de bajos ingresos. El reto es sensibilizar a más empresas sobre los beneficios sociales y de negocio de este modelo, así como desarrollar herramientas que faciliten su implementación en la operación. Adicional a esto, existen oportunidades a lo largo y ancho del país para que las PYMES también ejerzan un liderazgo en este tipo de emprendimientos para la paz.