¿Qué significa que las empresas aporten a la construcción de paz?

Consideramos que una organización, sea una empresa, una asociación gremial, una fundación empresarial u otro actor del sector privado, desde su gestión y por medio de acciones concretas, tiene un impacto positivo en la construcción de una paz duradera cuando logra aportar a la creación de condiciones socioeconómicas, socioambientales y sociopolíticas pacíficas, justas e inclusivas. Su gestión y acciones deben ser atentas a la acción sin daño en sus áreas de influencia, y fomentar relaciones de confianza y solución pacífica de diferencias entre las personas y entre cualquier actor privado, público y social.

Gracias a un esfuerzo de quince años de acompañamiento a empresas de diferentes sectores económicos y tamaños, la FIP ha identificado una serie de rasgos comunes que son propios de las empresas comprometidas con la construcción de paz. ¿Cuáles son?:

  • Reconocer que la competitividad y sostenibilidad de los negocios dependen del bienestar de sus entornos y de las personas, sea como clientes y consumidores, trabajadores, proveedores o comunidad beneficiada.
  • Invertir en el desarrollo socioeconómico de sus áreas de influencia, con el propósito de crear valor compartido, generando beneficios significativos para la sociedad y también para el negocio
  • Tener un alto sentido de pertenencia hacia los municipios, regiones y departamentos en los cuales se opera. Entenderse como parte del territorio, identificarse con su cultura y geografía, así como con sus necesidades y sus proyecciones
  • Comprender que aportar a la paz supera la generación de empleo o el pago de impuestos
  • Tener una visión de largo plazo y tomar decisiones que benefician el desarrollo socioeconómico sostenible de sus entornos tanto en el presente como en el futuro
  • Ejercer un liderazgo adaptativo, capaz de identificar oportunidades en situaciones de incertidumbre y adversidad. Inspirar a otros –al interior de la organización y en el entorno– a cambiar, arriesgarse e innovar.
  • Vivir y compartir los valores corporativos de la empresa. Generar una cultura organizacional que los identifique con prácticas de mejoramiento continuo, de evaluación y de cuidado por el otro.
  • Respetar las instituciones sociales, económicas, políticas y culturales presentes en sus entornos, complementando sus estrategias e intervenciones en vez de reemplazarlas.
  • Aproximarse a los diferentes actores en sus áreas de influencia y dialogar con ellos de manera continua, alineando los intereses del negocio con las acciones y aspiraciones de los actores locales a favor del desarrollo sostenible pacífico y duradero.