Summary: Much of the success on the implementation of the peace agreements will depend on the development of high quality participation process.

Este análisis hace parte del libro: Colombia: Encrucijadas y Perspectivas. Una agenda para el avance institucional y el desarrollo, publicado a finales de 2016 por el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP) y la Fundación Konrad Adenauer (KAS).

Ante la ola de indignación por la corrupción generalizada, se ha vuelto a poner sobre la mesa la clásica idea de que las democracias no funcionan si los ciudadanos no participan activamente en las decisiones públicas. La participación, que se materializa en el voto, en la rendición de cuentas, en la veeduría y en el diálogo con las autoridades, vuelve a valorarse como una herramienta de transformación.

Lo anterior se evidencia también en el ámbito de los acuerdos de paz. Tanto el acuerdo de paz con las FARC como el proceso de negociación con el ELN llaman a una masiva participación ciudadana, acerca de temas tan variados como el desarrollo rural, la reconciliación y la convivencia.

Pese a ello, la participación, considerada de modo radical y poco programado, entraña dificultades y amenazas. Muestra de ello son el bloqueo y las relaciones de extorsión que se han tejido entre empresas, autoridades de gobierno y grupos ciudadanos que defienden determinados intereses.

El siguiente texto, escrito por Sergio Guarín, director del Área de Posconflicto y Construcción de Paz de la FIP, explora los retos y desafíos de la participación ciudadana en el contexto del posconflicto y hace recomendaciones para que los ejercicios participativos se realicen de modo balanceado y propositivo.

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