Descargue el análisis con sus respectivos mapas AQUÍ y descargue el informe en inglés, publicado en conjunto con el Wilson Center.

No hay explicaciones sencillas, ni únicas de los resultados del plebiscito. Cuando se mira cada región del país, salen a la luz múltiples lecturas. Así lo hizo un grupo de investigadores de la FIP que encontró seis claves para entender la votación del domingo pasado, donde el No se impuso con un estrecho margen sobre el Sí. Los resultados son el espejo de un país que tiene profundas diferencias entre el centro y la periferia, entre quienes ven los acuerdos de La Habana como una oportunidad o como una amenaza a sus intereses.

1. EN LA MAYORÍA DE REGIONES DONDE LAS FARC TIENEN PRESENCIA GANÓ EL SI, AUNQUE EN ALGUNAS LO HIZO EL NO

A la luz de los resultados del plebiscito se pueden identificar dos tipos de regiones: aquellas en las que las FARC son el actor armado hegemónico y tienen cierta legitimidad, y aquellas en las que su presencia se ha expresado en acciones que han dejado cientos de víctimas. Así ocurrió, por ejemplo, en Norte de Santander, donde se evidencia una división entre la región del Catatumbo y el resto del departamento. En esta zona, con presencia histórica de las FARC, del ELN y del EPL, el Acuerdo Final tuvo mayor acogida, ya que es visto como una oportunidad de desarrollo, modernización e integración territorial. En cambio, en Cúcuta y Ocaña, el SI no pasó del rango del 21–40%.

En general, el Sí ganó en las zonas más alejadas del Estado y del mercado, donde el impacto del conflicto armado con las FARC ha sido más fuerte, pero donde los dividendos del cese al fuego han sido latentes. El No, en cambio, sacó ventaja en los territorios más integrados y que tienen mayor acceso, donde las instituciones están y funcionan mejor.

2. EN DONDE MÁS SE HA SENTIDO EL CONFLICTO ARMADO GANÓ EL SI, PERO NO EN TODAS PARTES

El triunfo del Sí puede significar que estas regiones asocian las afectaciones de la guerra con los beneficios de un Acuerdo Final que intenta superarla. En regiones que aún hoy –Arauca– o en los últimos años se convirtieron en los nuevos focos de la confrontación armada –la región Pacífica, desde Nariño hasta Chocó– el Sí fue mayoritario.

Sin embargo, llama la atención que en otras regiones de intensa confrontación entre diferentes grupos ilegales, como el Magdalena Medio antioqueño y santandereano, los votos por el NO fueron mayoritarios, aunque con matices. En el sur de Bolívar, por ejemplo, Cantagallo fue el único municipio que obtuvo un NO en el rango de 61-80%.

3. LA DIFERENCIA ENTRE EL CENTRO Y LA PERIFERIA IMPORTA (Y MUCHO)

Los economistas L. Fergusson y C. Molina encontraron que hay una relación entre los lugares más pobres –medidos según el índice de pobreza multidimensional– y aquellos que votaron mayoritariamente por el SÍ. Mientras que los más ricos, prefirieron, en su mayoría, el No. Esta relación también se puede observar al contrastar los resultados de la votación con el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Dentro de las regiones en donde el porcentaje de NBI es más alto y se registró un fuerte respaldo al SI, destaca el Pacífico, pero también la Orinoquía y la Amazonía. Mientras tanto, hay un número importante de municipios donde el NBI es menor al 50% y la votación por el Sí fue minoritaria.

Adicionalmente, cuando se compara el voto a favor del SI con la presencia efectiva del Estado, se encuentra una relación inversa, es decir, entre menos Estado o instituciones formales hay, mayor favorabilidad hacia los acuerdos de La Habana. La FIP también encontró –al igual que lo señalan otros análisis - que la distancia promedio de los municipios que votaron por el Sí de los principales centros de acopio y el resultado del plebiscito, es que aquellos que están más alejados, respaldaron más fuertemente los acuerdos de paz.

4. EL PLEBISCITO FUE UNA MALA COPIA DE LA SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL DE 2014

Hay una clara relación entre las votaciones para la segunda vuelta presidencial de 2014 y las del plebiscito. Es decir, donde ganó Santos, ganó el Sí y donde se impuso Oscar Iván Zuluaga, candidato del Centro Democrático, fue mayoritario el No.

En el caso del Sí, la Costa Caribe y las sabanas de Córdoba, Sucre y Bolívar dan cuenta de ello. Lo mismo sucedió con Chocó y Cauca, en casi todo Nariño, el alto y medio Putumayo y las regiones de Urabá y Catatumbo. Y en el caso del No, están Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío, Tolima y Huila. También está el Norte del Valle, Meta (corredor Villavicencio-Puerto Gaitán) y Norte de Santander, con excepción del Catatumbo. Llama la atención el caso de Córdoba, donde el único lugar en el que ganó Zuluaga en 2014, al igual que el NO, fue su capital, Montería.

5. EL PAÍS RURAL VOTO POR EL SÍ Y EL URBANO TAMBIÉN, PERO NO FUE SUFICIENTE

Si se compara el Índice de Ruralidad con los resultados del plebiscito se encuentra que a medida que aumenta el primero, el apoyo al Sí es más alto. Es decir, que en el campo, donde se ha sentido la confrontación de manera más intensa, el respaldo a lo pactado en La Habana fue mayor. Estas zonas se caracterizan por tener menor densidad poblacional, menos vías por kilómetro cuadrado y por estar más alejadas de los centros urbanos.

En cuanto al país más urbano las preferencias estuvieron divididas. En su conjunto, en las capitales, la inclinación por el SI fue mayor, con 2.968.204 votos, mientras que el No obtuvo 2.723.044. Si se miran los 32 centros urbanos del país, se encuentra que 16 obtaron por el Sí y 16 por el No. El apoyo de las ciudades al proceso de paz fue ligeramente a favor del Sí, pero estuvo lejos de ser determinante en la elección.

6. LA ABSTENCIÓN SE INCREMENTÓ Y SIGUIÓ CONCENTRÁNDOSE EN LA PERIFERIA, DONDE EL SÍ FUE MÁS FUERTE

Detrás de la abstención hay elementos coyunturales como los efectos del huracán Matthew en la Costa Caribe, pero también dinámicas de más larga data, como el funcionamiento de las maquinarias políticas (en este caso a media marcha), el mayor interés en las elecciones locales que en las nacionales, así como los persistentes bajos niveles de participación en las zonas periféricas del país en las cuales la votación por el Sí fue mayoritaria.