Descargar el documento:Puntos críticos de inseguridad y la permanencia policial. Análisis en Bogotá, Cali, Barranquilla y Bucaramanga

Hace dos años, 11 ciudades capitales de Colombia concentraban cerca del 82% de los delitos de todo el país. Para combatirlos, el Gobierno implementó un “plan de choque”, por 90 días, que direccionó a la Policía a actuar de manera focalizada en los puntos críticos donde ocurren estos delitos. El Plan dio resultados positivos y el presidente Juan Manuel Santos ordenó instaurarlo de forma permanente, por lo que la Dirección de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional (DISEC) inició un proceso de capacitación para fortalecer el servicio policial en esos puntos críticos.

Efecto de la capacitación en puntos críticos sobre la reducción delictiva

La FIP apoyó el diseño y la implementación de este proceso y evaluó, durante 10 meses, qué impacto tuvo en la reducción de los delitos en Bogotá, Barranquilla, Cali y Bucaramanga. El informe de la FIP, Puntos críticos de inseguridad y la permanencia policial, reúne los resultados de todo el proceso, los cuales confirman que en la medida en que haya una correcta atención en los puntos críticos del plan de choque, esto debe reflejarse en una reducción delictiva.

Patricia Bulla, coordinadora del Área de Seguridad y Política Criminal de la FIP, explica que en la ejecución del proyecto se buscó fortalecer y desarrollar nuevas competencias que le permitieran a la Policía comprender las problemáticas de delincuencia de los puntos críticos, actualizando sus conocimientos en materia de análisis estadístico, espacial y de atención policial y social. “Hay evidencia de que esta manera de trabajar y de planear el servicio conduce a mejores desempeños policiales que se reflejan en la reducción de los delitos”, explica Bulla.

La FIP evaluó 376 puntos críticos: 61 en Barranquilla, 164 en Bogotá, 52 en Bucaramanga y 99 en Cali

Para los delitos priorizados en el plan de choque definido por el Gobierno (hurto a personas y homicidios), el efecto promedio del entrenamiento y monitoreo a los funcionarios que trabajan en las estaciones de policía tuvo relación con una disminución del 47% y 2% de los delitos, respectivamente. En el resto de delitos, el efecto fue de una reducción del 8% en las lesiones personales, 5% en el hurto a comercios, 3% en el hurto a motocicletas y 1% en el hurto a vehículos. Estos resultados concuerdan con la evidencia internacional que sugiere que la vigilancia policial, focalizada en puntos críticos, es una herramienta eficaz para reducir el crimen.

Efecto de la capacitación en la reducción delictiva

Para el análisis también se tuvieron en cuenta los resultados de una encuesta de percepción y victimización realizada por el Centro Nacional de Consultoría, a mujeres y hombres mayores de 18 años que residen en las cuatro ciudades estudiadas, entre el 13 de febrero y el 3 de marzo de 2016. La FIP resalta que la percepción de seguridad aumentó en 7 puntos, pasando del 18% en 2014 al 25% en 2016. En otras palabras, las personas que se sienten seguras consideran que la Policía desarrolla una buena labor.

“Estos resultados deben continuar animando a las administraciones locales y a la policía en su esfuerzo por articularse y concentrar el trabajo allí donde la inseguridad y la violencia son más severas”, dice María Victoria Llorente, directora de la FIP.