Esta nota se publicó en el Portafolio el 30 de agosto de 2016

Este 7 y 8 de septiembre, Cartagena será la sede para que los empresarios se reúnan entorno a la construcción de paz, la inversión social y las oportunidades del sector en el postconflicto.

María Victoria Llorente, directora de la FIP, explicó que el objetivo del Foro es generar una plataforma independiente para el sector empresarial, de cómo puede este aportarle al postconflicto y a la construcción de paz en Colombia. “Ya hay muchas empresas del país que han estado trabajando en este aspecto y queremos visibilizar más esa labor a nivel internacional”, afirmó.

Además se traerán unos validadores internacionales para discutir, “por dónde vamos, cómo vamos, cómo lo están haciendo otros países y cuáles son las experiencias en otros lugares, porque la idea no es solo centrarlo en paz y construcción de paz, sino poder hacer algo con la agenda del futuro: la de paz, desarrollo y sostenibilidad”, agregó Llorente.

La Directora Ejecutiva de la FIP reveló que la mayoría del empresariado en Colombia está dispuesto a ayudar en el postconflicto, pero todavía hay unos pocos que “no quieren, que no entienden o que no quieren entender lo que esto significa para el país”.

Dentro de los que son conscientes de las oportunidades para el país y para sus mismas compañías, hay algunos que han tenido la experiencia de aportar a la construcción de paz centrándose en asuntos como la creación de empleo y generación de oportunidades para poblaciones vulnerables en razón del conflicto armado; la participación en negociaciones de paz; el apoyo a procesos de reintegración de excombatientes; la recuperación económica de zonas devastadas por la guerra y la suscripción de acuerdos de voluntarios en materia de empresas y derechos humanos.

El enfoque territorial permite reconocer las particularidades en la historia, los conflictos y las características socioculturales, geográficas y ambientales de las diversas regiones del país

Llorente dio a conocer que para tener una agenda común en la cual el empresariado pueda colaborar en la construcción de paz, la FIP ha identificado seis dimensiones que de manera complementaria le apuntan al fortalecimiento de las instituciones propias de la democracia, a la gestión responsable y al desarrollo de iniciativas de inclusión económica, social y política.

La primera línea busca el fortalecimiento de capacidades locales y se centra en el potencial que tienen las empresas de incidir sobre sus grupos de interés y sus entornos de operación para contribuir a la construcción de lo público a lo local.

“En concreto, nos referimos al fortalecimiento estatal y no-estatal con el ánimo de sustituir la institucionalidad perversa asociada a la guerra. También tiene que ver con el reconocimiento del bien común y el goce de derechos como fin último de las instituciones locales”, puntualizó Llorente.

La segunda línea tiene que ver con la capacidad de las empresas para contribuir a la transparencia y contrarrestar prácticas ligadas a la corrupción, lo que incluye todas aquellas iniciativas con las cuales las empresas sancionan y desestimulan tales prácticas al interior de sus operaciones y en su relacionamiento con grupos de interés.

El trabajo de las empresas tiene relación con la inclusión económica, que es el resultado de diversas estrategias para integrar a poblaciones y territorios

La tercera dimensión hace referencia a la ampliación de la democracia y la ciudadanía a través de la participación. Esto es, buscar empoderar a pobladores locales como gestores y corresponsables de las decisiones sobre sus territorios y vidas.

El cuarto aspecto se centra en emprendimientos para la paz. Aquí, el trabajo de las empresas tiene relación con la inclusión económica, que es el resultado de diversas estrategias para integrar a poblaciones y territorios que históricamente han estado marginados social y económicamente de la Nación.

La quinta línea de trabajo tiene que ver con la gestión responsable y debida diligencia en derechos humanos. Esta hace alusión a los mecanismos que deben tener las empresas para asegurar que sus actividades no generen impacto en el goce de derechos de sus grupos de interés y, en caso de que esto ocurra, existan canales oportunos de respuesta y remedio.

“La sexta y última línea se focaliza en la reconciliación y las nuevas narrativas, lo que responde a la necesidad de construir y reconstruir vínculos entre diferentes actores, con el objetivo de transformar relaciones antagónicas en relaciones solidarias”, finalizó Llorente.

Entre los invitados al Foro estarán Steven Killelea, un empresario australiano del sector tecnológico que actualmente desarrolla numerosas actividades filantrópicas enfocadas en desarrollo sustentable y paz. Per Saxegaard, un banquero, fundador y presidente ejecutivo de “Business for Peace Foundation”, la cual apoya, inspira y reconoce a los líderes de negocios globales que están cambiando positivamente la cara de los negocios. Carlos Gutiérrez, exsecretario de Comercio de los Estados Unidos entre el 2005 y el 2009, cuyo trabajo ha sido fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

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