En un acto de ejemplar colaboración por la ciudad de Medellín, el equipo que tendrá a su cargo la gestión de la seguridad en el próximo cuatrienio, recibió los resultados de la intervención articulada en 14 puntos críticos de la seguridad que realizó la FIP con el acompañamiento de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

La FIP desarrolló un proceso de trabajo para la atención de puntos críticos, producto del cual se desarrolló una metodología de articulación que fue entregada a la administración saliente y entrante. Este proceso permitió implementar algunas acciones coordinadas en puntos críticos que redujeron niveles delictivos. "La articulación es uno de los retos de la administración pública y será uno de los principales retos del Estado durante el postconflicto. Por lo tanto, contar con una metodología, diseñada con la participación de distintas entidades del orden local, genera una oportunidad para que la articulación sea efectiva", dice Patricia Bulla, coordinadora del área de Seguridad y Política Criminal de la FIP.

Esta iniciativa, liderada por el actual Vicealcalde y la Secretaría de Seguridad, fue el resultado del trabajo realizado entre la alcaldía, la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá y al menos 10 secretarías y entidades locales entre las que se destaca Empresas Públicas de Medellín, EPM.

La Metodología de Intervención en Seguridad Ciudadana y Convivencia-MISCC, desarrolla un proceso de articulación que integra el componente de liderazgo y desarrollo de competencias y procesos de trabajo, que facilitan la articulación entre todas las dependencias y la Policía para atender los problemas de inseguridad que requieren acciones coordinadas en materia social, de espacio público y policial para atender los puntos más críticos de la ciudad.

La entrega de esta metodología a la nueva administración, producto del aprendizaje de la anterior, sin duda, permitirá avanzar sobre la experiencia adquirida y establece una buena práctica en materia de gestión de la seguridad.