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A diferencia de Medellín y Bogotá, que lograron reducir la violencia homicida, Cali mantiene los altos niveles a los que llegó a inicios de los noventa cuando se produjo la transición entre el Cartel de Cali y el Cartel del Norte del Valle. En Cali, entre 1992 y 2004, los niveles se situaron por encima de los ochenta por cada cien mil habitantes, y si bien a partir de 2005 bajaron levemente, en ningún caso lo hicieron por debajo de los 67.1 hpch (tasa calculada con base en cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, INMLCF, de 2008). En contraste, en Medellín y Bogotá, que llegaron a sus niveles más altos en 1991 y 1993, respectivamente, se produjo un descenso significativo.

Los altos niveles de homicidios se explican en estas ciudades, y en particular en Cali y Medellín, a partir de las relaciones entre el narcotráfico y el espectro delincuencial y criminal. Solo en este marco se puede comprender por qué se registraron tasas de homicidio tan elevadas, por encima del promedio nacional. En el caso de Cali se toman en consideración las relaciones entre narcotráfico y estructuras criminales y delincuenciales, principalmente oficinas de cobro, organizaciones de limpieza, bandas delincuenciales y pandillas.

Entre 1985 y 1989, años en los que se expandió el Cartel de Cali, se configuraron focos en el centro norte y parte del centro oriente de la ciudad; igualmente se registró un foco en Siloé, barrio de ladera, perteneciente a la comuna llamada La Sultana – El Cortijo; en menor medida en Alfonso López, una de las comunas del oriente.

En la segunda parte del primer período, entre 1990 y 1996, cuando la importancia del Cartel de Cali fue aún más marcada, se ampliaron los focos del Centro Norte y el Centro Oriente, pero por otro lado crecieron significativamente los de las comunas del Oriente, en buena medida las que conforman el distrito de barrios de Aguablanca. Adicionalmente se mantuvo Siloé y se configuró un foco en Terrón Colorado, en lo que respecta a los barrios de ladera ubicados en el occidente de la ciudad.

Los altos niveles de homicidios se explican en estas ciudades, y en particular en Cali y Medellín, a partir de las relaciones entre el narcotráfico y el espectro delincuencial y criminal.

En el segundo período, en el que tuvo vigencia el Cartel del Norte del Valle, entre 1996 y 2002, los focos de las comunas orientales y de las comunas populares de la ladera (occidente) mostraron densidades mucho más altas que los que caracterizaron las comunas del Centro Norte y el Centro Oriente, no obstante que estos últimos sectores mantienen altos niveles.

Los focos en el tercer período, de 2003 a 2011, mostraron densidades más bajas que en el anterior, pero no obstante muy elevadas. Se mantuvieron con niveles altos las comunas populares del oriente y de la ladera de Cali, al tiempo que las comunas centrales conservaron niveles altos pero por debajo de los anteriores.

Este informe se divide en cinco capítulos. El primero presenta una breve caracterización de la ciudad y el segundo presenta breves definiciones de las categorías utilizadas. El tercer capítulo analiza descriptivamente la evolución de los homicidios en Cali y su distribución por armas y móviles. El cuarto capítulo aborda los tres periodos definidos, en dos niveles. Por un lado se analizan y explican las relaciones entre narcotráfico y organizaciones criminales y cómo determinan los focos de violencia. En otro nivel, se describen los niveles de violencia en términos absolutos y por tasas. El quinto capítulo sintetiza los principales hallazgos por sectores de la ciudad, cruzando todo el periodo estudiado y presentando las relaciones entre el narcotráfico y las organizaciones criminales. Finalmente, se presentan las conclusiones.