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Los últimos informes sobre seguridad en Bogotá han sido desalentadores para la actual administración. De acuerdo con las cifras, el hurto, el homicidio y las riñas aumentaron en el trascurso del 2014. Según el informe de Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad (CEACSC), adscrito a la Secretaría de Gobierno del Distrito, durante el 2014 los hurtos a personas y vehículos aumentaron aproximadamente 3%, los hurtos a residencias 9% y los hurtos a motos 22%.

El alcalde Gustavo Petro ha señalado que más allá del aumento de la inseguridad, el incremento responde a un mayor índice de denuncias. “Las mediciones se hacen con base en la denuncia. Siempre hay que analizar si se trata de un aumento del delito o un aumento de la tasa de denuncia, o cómo interactúan”, dijo a los medios. El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Humberto Guatibonza, apoya la teoría del Alcalde y ha señalado que “aumentaron las denuncias y eso también es confianza. Nos estamos acercando a las cifras reales”.

Sin embargo, la más reciente encuesta de la Cámara de Comercio de Bogotá –CCB – muestra lo contrario. Allí se señala que el nivel de denuncia en vez de aumentar, disminuyó: pasó de 34% en 2013 a 23% en 2014, por debajo del promedio histórico de la ciudad (32%). “Aun así, ese 23% es una cifra sobreestimada. Para 2014 hay un 11% de denuncias no efectivas formuladas sin registro oficial, por ejemplo, las reportadas a través de Internet. Adicionalmente, el 62% de los ciudadanos están insatisfechos con la institución receptora de su denuncia, y cerca de un cuarto expresaron que la autoridad no se interesó o no consideró un delito su reporte, lo que genera dudas sobre su efectivo registro”, dice este análisis de la FIP titulado La inseguridad en Bogotá: la enfermedad no está en las sábanas, que revisa en detalle los datos disponibles para comprender qué pasa en la ciudad.

Dentro de las conclusiones está que la seguridad se ha deteriorado en materia de hurto a personas y residencias. “La probabilidad de ser víctima de hurto a motos o vehículos ha disminuido, pero esta disminución es insuficiente frente al ritmo del crecimiento de la ciudad”, dice el documento.

Para la FIP, la clave para hacer frente a estos resultados está en gerenciar la seguridad, por eso, en el documento se plantean una serie de recomendaciones que buscan contribuir a que el desempeño institucional en materia de seguridad sea más efectivo. Entre ellos el análisis riguroso de los datos, mejorar la calidad de la información y las denuncias y garantizar que todos los cuadrantes de la ciudad tengan patrullas. Pero para lograrlo se necesita con urgencia que la Alcaldía y la Policía trabajen me manera coordinada.

“Sí es posible articularse para diseñar estrategias y planear intervenciones integrales. El modelo de cuadrantes responde a las particularidades de los problemas y de las zonas, pero requiere un trabajo en equipo entre la Policía y la Alcaldía, con participación de la comunidad”, añaden los investigadores de la FIP, que plantean, entre otras cosas, que el Alcalde es el único que puede organizar las entidades del Estado en torno al logro de resultados conjuntos en materia de convivencia y seguridad.